Transición de la noche al día

Como he mencionado anteriormente, cuando hablamos sobre las relaciones entre el Mundo Espiritual y el Físico, todo lo que ocurre en el segundo es proyección de lo que acontece en el primero. Todo se aclara cuando se sabe que la gran transición se ha llevado a cabo recientemente en el Mundo Espiritual

Todo lo existente entre el cielo y la tierra nace, crece, se destruye y se crea, como resultado de la acción tanto del Mundo Espiritual como del Físico, en un proceso de desarrollo sin fin. Cuando lo observamos con una visión más amplia, vemos que el universo, en tanto es macro-infinito, también es el mundo material de un cuerpo constituido de micro-infinitos. Estos cambios generan de manera incesante progreso y desarrollo cultural. Una serena y tranquila reflexión respecto de ello, ciertamente nos inspirará el sentido de la voluntad universal, esto es, el objetivo y los planes de Dios.

En todo existen los elementos positivo y negativo, la oscuridad y la luz, la división de la noche y el día. Estas variaciones, al igual que las de las estaciones del año y las del crecimiento y la decadencia de o existente, se relacionaban con la vida humana, así como con todos los demás fenómenos.

Estas distinciones se presentan en cualquier dimensión: grande, mediana, pequeña, y se pueden ver en el tiempo también. Por ejemplo, así como el lapso de veinticuatro horas se divide en el día y la noche, así también cada año, década, siglo o milenio, tiene un día y la noche. Pero estos períodos más prolongados son fenómenos que pertenecen al Mundo Espiritual, ya que en el Mundo Físico solamente es observable la variación de la luz en forma diaria.

En este sentido, en el Mundo Espiritual ha llegado el momento para que se dé el cambio de la noche al día, el cual ocurre en lapsos de miles de años. A menos que uno comprenda la importancia de esto, es imposible captar los principios del Johrei. A la vez, la aprehensión de esta verdad hace posible ver el futuro del mundo, y con ello se logra un estado de absoluta tranquilidad de la mente. A continuación, explicaré cómo ese cambie de la noche en día del Mundo Espiritual está proyectándose en el Mundo Físico.

Hasta el presente, el Mundo Espiritual había vivido bajo la noche que, como ese período del Mundo Físico, es oscura y únicamente cuenta con la luz lunar. Debido a que el elemento agua es abundante y oculta a la luna, sólo brillan las estrellas; pero cuando las nubes las esconden, reina la completa oscuridad. Los efectos de este estado son claros en el Mundo Físico, el cual es tan sólo un reflejo de Mundo Espiritual. En los países del mundo, las etapas alternadas de orden y de caos, de guerra y de paz, hasta la fecha han sido my similares al surgimiento y desvanecimiento de la luna. Ahora el ciclo celestial ha llegado al punto en que la oscuridad debe dar lugar a la luz, y estamos entrando en un período que se puede comparar con el del amanecer. Como resultado de esta transición del Mundo Espiritual, la humanidad experimentará una inmensa, impotente y jubilosa transformación nunca antes vista. Ya han aparecido algunos indicios de esta conversión.

Al igual que el día en el Mundo Físico, la nueva aurora de la que les he estado hablando, empezará con la aparición del sol por el este. Ahora, en el Lejano Oriente, en Japón (la tierra del sol naciente), se está realizando una gran revolución. La destrucción de la cultura nocturna, o sea la existente, se ha iniciado en este país. Esta es la explicación de la destrucción total de nuestras principales ciudades, de la reducción de nuestra industria y economía a cenizas, y de la abolición general de las clases privilegiadas y gobernantes. Pero al mismo tiempo, ya han aparecido signos de construcción de una nueva cultura, la cultura del día. Asimismo, después de un desarme total, la democracia se está instaurando en Japón. Ambos fenómenos no tienen procedentes en los 2600 años que han pasado desde la fundación de la nación japonesa. Estos acontecimientos fueron imprevisibles, y representan el primer paso hacia el establecimiento de la eterna paz mundial.

En contraste con el mundo nocturno, caracterizado por la guerra, el hambre y las enfermedades, el mundo diurno resplandecerá con la paz, la riqueza y la salud. El Japón de hoy muestra que estamos en el momento decisivo del cambio.

El sol que se está levantando ahora por los cielos orientales, alcanzará eventualmente su cenit. ¿Qué significa esto? Obviamente, la destrucción total de la cultura nocturna, junto con el nacimiento de la cultura diurna. Nosotros podremos predecir esto hasta cierto punto, ya que Japón está mostrando un poco de este modelo. Ahora el destino decisivo del mundo es inminente ante los ojos, y nadie podrá escapar de este marco. El único camino que nos queda, es encontrar una forma de reducir al mínimo los sufrimientos que deberemos soportar. Esto lo tenemos a nuestro alcance, ya que consiste en comprender los principios de nuestra medicina, el Johrei, y participar en el desarrollo de dicha cultura diurna.

La Biblia dice: "Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, como un testimonio para todas las acciones, y entonces el fin llegará". Creo que esto significa que mis escritos deben cumplir esta misión. Mientras hablaba sobre los principios de nuestra medicina Johrei, he podido explicar el destino del mundo, asunto que considero muy importante. Tanto el descubrimiento de esos preceptos, como la exhibición de las falacias de la ciencia médica, dependen únicamente de la transformación de la noche en día.

Si la causa de las enfermedades son las nubes en el cuerpo espiritual del hombre, y eliminarlas es la única vía posible para curarlas, entonces ustedes se preguntarán por qué no se pensó en esto antes de que yo hubiera revelado el Johrei. La razón es que hay dos maneras de tratar las enfermedades. Una, es restituyendo el estado que existía antes de que la purificación de las toxinas empezara, esto es, volver a endurecer las toxinas. La otra, licuando esas impurezas y erradicarlas. El lector se habrá dado claramente cuenta de que la ciencia médica establecida emplea el primer método, mientras que el Johrei, el segundo.

Si el principio del Johrei se basa en una especie de luz mística invisible, que se irradia del cuerpo humano, ¿en qué consiste su naturaleza? Ésta es una energía espiritual peculiar del cuerpo humano, formada principalmente por el elemento fuego. La canalización del Johrei requiere grandes cantidades de este elemento, el cual se incrementa en forma gradual en el Mundo Espiritual a medida que transcurre el período diurno, ya que el sol es la fuente básica de su irradiación. Además de su valor curativo, una mayor cantidad de elemento fuego es importante para estimular el proceso de purificación en el cuerpo humano, Un cambio en el Mundo Espiritual tendrá influencia directa en el cuerpo espiritual. En tanto se incremente la cantidad de elemento fuego, se intensificará de manera sostenida la limpieza de los velos del cuerpo espiritual. Por consiguiente, la enfermedad surgirá más fácilmente y los efectos del endurecimiento de las terapias médicas establecidas, disminuirán y al final, desaparecerán. Por ejemplo las toxinas endurecidas en forma temporaria que han llevado años para su disolución en el mundo nocturno, requerirán períodos que de a poco se irán acortando de un año a un mes en el mundo diurno, hasta que llegará el momento en que incluso será imposible que ocurra el proceso de endurecimiento.

La exposición anterior, habrá dejado claro que nos estamos desplazando hacia el mundo diurno. En el mundo nocturno, el endurecimiento de las toxinas ha sido el método prevaleciente para tratar las enfermedades, debido a que el elemento fuego necesario para su licuefacción no existía en cantidades suficientes. Ello ha conducido a utilizar ese método como procedimiento secundario. Pero esto ha sido un error, ya que ha provocado períodos de vida más cortas, enfermedades, hambrunas, guerras y otros sufrimientos.

5 de febrero de 1947

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